

Ya que el parón fotográfico es bastante más prologado de lo deseable y que las perspectivas de retomar la actividad de una forma ordenada y continuada son un tanto remotas, lo que hago es aprovechar cualquier pequeña escapada o paseo por los lugares que desde hace bastante tiempo suelo visitar y de esa forma intentar hacer alguna que otra fotografía con más o menos fortuna.






Después de más de un mes de no publicar ni un rábano, por aquí dejo un par de fotos de hace unos cuantos días, se trata de una Campanilla Tricolor y una pequeña Emperador, digo pequeña porque esta libélula normalmente suele ser bastante grande.
El Tiempo está empezando a parecerse a mí más de lo normal, o sea que está más majareta de lo razonablemente lógico. Empezamos el otoño pasado pensando, “¡vaya, hombre! por fin tenemos agua de lluvia de forma abundantemente generosa, empieza el frio de una forma también apropiada a las fechas, y así un largo etc. incluso entrados en el invierno cuando empezábamos a pensar, ¡pues este frio es propio y normal!”.
a primavera, también dentro unos valores “normales” ¿o quizás no tan normales?, enteramente parece un vulgar y común febrerillo el loco; de pronto frio intenso, de pronto, calor veraniego, y así unos cambios en los que el viento es el principal invitado y no nos deja ni por aburrimiento.
que otra por florecer y unas plantas de Cynoglossum cheirifolium.


Otro día más disfrutando de la fotografía en compañía de mi amigo José Antonio, y aunque por circunstancias que ahora
no viene al caso, estaba un tanto despistado y con la mente lejos de lo que es el trabajo de fotografía, como siempre, compartiendo estos momentos con mi amigo y compañero de Afonama, las cosas se ven mejor y pasé una mañana realmente agradable de bromas, charlas y después un buen ratito de cerveza y comida en un lugar de Estepona donde mi amigo José Antonio me invitó.
y con un montón de trastos a su alrededor. Aproveche la ocasión para hacer tomas de unos momentos en los que una de las yeguas parecía que se iba a comer una de las sombrillas que usamos para suavizar la intensa luz, estos momentos nos hicieron reír un rato y a mí en concreto para andar de tras de las yeguas a ver si les hacia alguna foto, que con la luz que teníamos
difícil era hacer algo medio normal, así que aproveche para intentar hacer unas instantáneas de retratos a contraluz.
Cuando pensamos en el amor, en escenas suaves, tiernas, envolventes, siempre se nos va la mente para aquello que despierta nuestros sentidos, generalmente si nuestro pensamiento está en ese amor dulce,
limpio y sereno, es como referencia casi instantánea, a priori incluso, la imagen de una bella flor, la cara de esa persona que tanto nos atrae, etc., pero… ¿qué ocurre cuando esa escena nos la encontramos entre dos Babosas?, ¡alto ahí!, tan sólo la palabra babosa, ya nos echa hacia atrás, ¿babosas? ¡qué asco!, esta es seguramente la reacción automática de una inmensa mayoría de nosotros.
Pues bien, oteando una lomita cerca de una pequeña cañada, en busca de orquídeas para fotografiar, me topé precisamente con dos Babosas terrestres (Arion ater), estaban en una extraña postura y con una aptitud un tanto peculiar; me detuve y observé durante un rato para después colocar el trípode en posición y ajustar la cámara a fin de tomar unos macros de las susodichas Babosas. Durante los primeros minutos, mientras encuadraba, media la luz, etc. no fui
muy consciente de aquel ritual, aquellos movimientos pausados, suaves, y aquellos leves toques de sus bocas la una sobre la otra.
so, amor, esas dos criaturas estaban en su entorno, estaban en un recóndito lugar situado en un recodo del terreno y el único intruso, el que estaba de más allí, y además que nadie invitó, era yo. Un ser extraño que irrumpió en esa escena sin más, y que lo único que podía hacer era molestar y estorbar.
En las galerías de Flora, Varios, Paisaje y Compañeros, subiré fotos de la Salida a La Sauceda. Una salida, que nuevamente y como en tantas otras ocasiones se la debo; se la debemos todos los compañeros de Afonama, a Vicente, compañero de asociación y que después de años de experiencia en la naturaleza, en bastantes campos distintos, escalada, espeleología, senderismo, y como no, fotografía de naturaleza, donde aparte de tener especialidad en paisajismo, domina otras técnicas, tanto de fotografía nocturna como otras.
geografía y no hablo sólo de Andalucía, también de otros puntos del norte de España.
En función del “cerro” de agua que estamos teniendo este año y tal como se están viendo los campos, es posible que si la cosa no se fastidia, tengamos una primavera exuberante en flora e insectos y con una inmensa frondosidad.
harán ponernos como niños con su juguete nuevo, intentado “afotarlo” todo.
En bastantes lugares de nuestros campos, ya se ven los Lirios Azules, aunque desde hace algunos meses y dependiendo de la zona,
motivado por los distintos microclimas que suelen darse, ya podíamos disfrutar de su belleza.
un poco más el tiempo para poder tenerlos a la vista y como no, fotografiarlos para poder compartir su belleza con todos.
cuantas fotos de estos bonitos Lirios Azules, que aunque el día de tremendo viento y llovizna intermitente no me dejaba fijar los paraguas que uso para reflejar la luz y además evitar los movimientos y así la trepidación, tampoco me dejo mucho margen para buscar encuadres y fondos apropiados, pero bueno, hay lo que hay.
Por el "Gordo y el Menuillo", sería la continuación del título, pero el asunto es este: Últimamente no tengo tiempo ni para respirar; por diversos motivos, así que de vez
en cuando y algo así como el Mic – Mic, “El Correcaminos”, ando a la desesperada, salgo como un cohete, me largo al primer sitio que esté a poca distancia, agarro la cámara y la primera “cosa” que me encuentro la fotografío. Ipso-facto me vuelvo, ya que como decía no me da tiempo ni para rascarme. Total que en un par de horas como mucho tengo que ir y volver con algo, si es que puedo. Ese es el resultado de estas dos fotos, hechas a la carrera y que tan sólo me dejaron el recuerdo de un par de espárragos, por cierto, ya hace tiempo que no voy a buscarlos, no para fotografiar, sino para zampármelos.